sábado, 16 de julio de 2016

Y ahí sigue la decepción...

Para no decepcionarse lo mejor es no esperar nada, pero nada de nada, pero yo no lo consigo, me hago ilusiones, vuelvo a pensar que las personas cambian que todo es posible, y otra vez me decepcionan. Oigo hablar a quienes se dicen creyentes jurando que solo creen en la palabra de su Dios, y dicen cosas que no hacen, me demuestran no solo su falta de fe y lealtad hacia ese Dios, sino hacia todo lo que ellos dicen que hizo, que hace y que hará, me miran como si vieran a un extraterrestre cuando les digo que yo no soy creyente, que no creo en ninguna religión, ellos, esas personas no solo me decepcionan, que además me dan razones más que suficientes para seguir mi camino de la misma forma y sin mirar atrás. Creo firmemente en las leyes del Universo y de la Naturaleza y ese Dios en el que yo creo y al cual le doy mi lealtad, no es el que castiga, juzga y mata a los malos salvando a los buenos, ya que de ser así...la humanidad ya no existiría. Y ahí sigue la decepción hacia la raza humana que no ve, que no escucha, que no siente lo que ha venido a sentir, ama al prójimo como a ti mismo, y yo que no creo en las religiones, yo perdono, yo me permito pensar que siempre hay algo bueno en cada uno de nosotros, y lo busco ¡ Oh Dios ! juro que lo busco continuamente, algunas veces lo encuentro y mi corazón desborda de alegría y gratitud. Nadie tiene derecho a infligir sufrimiento por la causa que sea, nadie es amo y dueño de la vida ajena, y sin embargo todo sigue igual. Puedes explicar, repetir y martillear con lo mismo, te cansas de tanto querer ayudar, de ver como las personas son incapaces de levantar la vista del ombligo para mirar el cielo y ver que hay más y más opciones en la vida que comer, dormir, ver la tele, mientras esperan la jubilación con la esperanza de ganar a la lotería para ser felices, no para ser decentes y consecuentes con ellos mismo, no para bendecir que tienen un techo, una cama y comida (aunque no sea sana) solo para ser ricos, y me sigo preguntando, para qué son creyentes y para que van a misa, y para que tanto paripé si a la hora de ser buenos cada vez son sino más malos, más desgraciados y despiadados con su propia raza. Es lamentable el clasicismo que hay en todo, ese rencor escondido que lleva al odio del contrario y que da como resultado todo lo que estamos viviendo, no existe en el mundo suficiente dolor y desesperación para que la raza humana cese de pensar en la maldad, deje de hablar de todo lo malo, deje de actuar con crueldad y alevosía, y empiece a darse cuenta de que todos, absolutamente todos, nacemos y morimos, hasta Jesucristo murió al igual que todos los demás Dioses y profetas, solo tenemos esta vida para ser seres humanos y nos comportamos como si fuéramos a vivir aquí toda la eternidad.
 Tengo una buena vida, una buena salud, voy avanzando por mi vida dispuesta a ser cada día un poco mejor, pero por mucho que lo intento hay algo que no consigo erradicar, la decepción a gran escala hacia mi raza, a veces es tan grande que creo que no pertenezco a la raza humana, que probablemente algunos tengan razón al pensar que no soy de aquí.
Espero que mi próximo post sea más ameno y divertido, entonces será que no estoy decepcionada.