lunes, 6 de junio de 2016

Vive amigo, vive, porque el ayer murió...

Tarea ingrata la de hacer que algunos entiendan lo que es realmente el presente, soy consciente del automatismo mental de la gente en general, estar presente a cada momento es casi  imposible para algunos, solo cuando se trata del sufrimiento, del dolor inmediato pensamos en el ahora, tomamos consciencia del presente, y eso no es justo para algo tan corto y tan bello como es vivir. En soledad nos perdemos en los recuerdos de hace años y casi seguramente que estos sean de épocas dificiles, de alguna traición, una enfermedad a un luto, esto es lo que se suele recordar cuando se está solo/a, raras veces los recuerdos son gratos y felices, como si lo vivido hubiese sido totalmente injusto, cuando estamos en compañía disfrutamos contando como hemos salido de situaciones desastrosas, ya sean morales, económicas o familiares, otra vez en el pasado, y si hablamos del futuro, la cosa cambia poco, ya que teniendo en cuenta el pasado no podemos tener la suficiente confianza en que sea mejor de lo ya vivido, esto es un resumen de la mayoría de las personas, es básicamente una forma de ver la vida, y de verla pasar, no de vivirla, cuando la gente se hace mayor, muy mayor, recuerda los bellos paisajes, las buenas comidas, los amigos divertidos, y se dan cuenta de que en aquellos momentos no supieron apreciarlos como debian, no pudieron vivirlos plenamente porque simplemente tenían un mar de preocupaciones y problemas en la cabeza y el corazón. Quedan en la mente los reproches de aquello que no pudo ser siempre por culpa de terceros, y vuelta a culpar a quien sea de no haber sido capaces de vivir como se quería. Es triste vivir así, mejor dicho es triste vivir sin sentir la vida que corre por nuestras venas, nuestro corazón y nuestros pulmones, solo porque no somos capaces de dominar nuestra mente, la mente es un órgano a nuestro servicio, no al contrario, lo explico mejor, en la mente hay un tal que se llama EGO, y ese es el que domina todas las situaciones, el ego necesita de nuestra infelicidad para seguir aumentando, necesita la lucha minuto a minuto para hacerse con el control de nuestra mente, es decir, nuestra vida, quiero ser más rico, más guapo, más listo, más esto y más lo otro, siempre más, al final solo se es más infeliz, más pobre y menos guapo, esto es una constatación. Ya no me duele ver a la gente sufrir por quimeras, son dueños de sus vidas, solo que me gustaría que pudieran aunque solo fuera durante diez minutos al día vivir el presente, saborear la vida, estar presentes en sus vidas. Ser feliz, vivir el presente y disfrutar de la vida no requiere ni drogas, ni alcohol, ni fiestas nocturnas, solo sentir el momento, el minuto tras minuto de una vida que se va sin darnos cuenta, sin apreciarla, sin vivirla como se merece, dejar de pensar el lo que fue, eso ya no volverá, mañana será
otro día con sus más y sus menos, pero hoy, aquí ahora, yo quiero estar presente y sentir esa vida triste o alegre, dolorosa o dichosa, sea como sea es vida y vale la pena vivirla. Vive amigo, vive, porque el ayer murió y algun día nosotros también moriremos.