viernes, 15 de septiembre de 2017

El arma secreta del deseo, no es lo que pensamos...

Ten cuidado con lo que deseas, esta frase se ha repetido mucho y se sigue repitiendo. Invariablemente los deseos se cumplen o no, eso siempre depende de la persona y lo asequible que sea el deseo, aquí no hablo de deseo carnal, ese que tantas y tantas veces nos han dicho que es pecado casi mortal...de ese no. Y sin embargo todo comienza con un deseo, nuestra mente no sería nada sin la capacidad de desear ya que necesitamos sentir deseo para cumplir las tareas más primarias, sientes hambre y tu deseo es comer, lo que te lleva o a la pizzería más próxima o a tu cocina para preparar algo bien apetitoso que satisfaga tu deseo de comer, ese mismo deseo hace que tu imaginación se predisponga para la elaboración de algo bueno y o en su defecto comestible.Querer estar mejor te lleva a cuidar tu salud, pasando por un deseo de mejorar tu apariencia física, también nuestros deseos de una vida más cómoda, alegre y jovial, son los mismos que nos hacen avanzar y luchar para obtener mejores puestos de trabajo y como no, mejorar las entradas de dinero. Allá donde haya un plan, una meta o un proyecto, hay un deseo debajo de la ilusión de conseguir todo lo que nos proponemos. Y todos tenemos deseos, absolutamente todos, ya que el deseo va de la mano con la mente y es el conductor, programador y artífice de todo lo que conseguimos, bueno y malo. Hay tantas clases de deseos como arena en el mar, desde los más infantiles hasta los más ambiciosos, pasando por esos imposibles, abrazar a nuestros seres queridos que ya no están, y aún así, si cerramos los ojos y nos dejamos llevar al bonito recuerdo del abrazo a nuestra madre o padre, hay un instante fugaz en que podemos sentir su ternura y su amor. Es cuando se pierde la capacidad de desear que empiezan las depresiones, hay que llenar la vida con deseos diarios fáciles de cumplir, sin dejar de lado los que parecen más lejanos o imposibles. La vida es deseo puro, del bueno, del mediano, incluso del muy malo. Según la conciencia de cada uno, desear lo mejor para los demás sean como sean, es un acto de amor incondicional, si deseas el bien, como mínimo tendrás la tranquilidad de haber pensado bien, eso elimina el deseo de desaprobación y juicio interno, que luego no deja dormir en paz. Muchas veces no deseamos ir a trabajar, luego pensamos en lo que haremos con el dinero...y con o sin deseo vamos para poder cumplir ese otro deseo. Desear no es amar, cierto, pero cuando el deseo es bueno ayuda mucho a amar lo deseado.

jueves, 20 de julio de 2017

" SUPERVIVIENTES" El reflejo de una sociedad

Estaba yo intrigada al ver tanta gente pendiente del reality  televisivo Supervivientes, así pues me decidí a ver casi todos los programas, a razón de dos veces por semana y sin llegar hasta el final de la emisión,se me hacía un poco pesado. Si bien me reí mucho en algunas ocasiones, en lo restante me ha parecido algo terrible el ver tanta gente joven, discutir, mentir, ir unos en contra de otros, sacar y resaltar todo lo nefasto de la persona opuesta, lógicamente pasar hambre y frío consentidos ambos, ver como comían como fieras en un minuto todos y directamente del plato, una vez   les habían colgado un pollo a una cuerda para que lo comieran dos de ellos sin usar las manos. Aparte están los comentarios en plató, donde nunca se ponen de acuerdo y chillán todos a la vez, ya que cada uno tiene a su favorito. Darme cuenta de la regresión humana sí que me hace pensar un poco, seguramente si se tratara de un programa donde la base fuera el respeto y la educación, seguramente no tendrían audiencia. Es lamentable oír y ver a tanta gente en esas condiciones, este es el reflejo de una sociedad falta de valores éticos y humanos donde todo vale a cambio de ganar, dinero, audiencia y fama. Ante mi desconcierto por todo lo visto y oído, y confirmadas mis sospechas, deduzco que los realitys no son para mí. Mejor leer un libro...vaya, vaya, !como esta mi pais¡

viernes, 28 de abril de 2017

Y por qué tengo que cambiar yo?

No se tu, pero a mi cada vez que alguien se queja de la vida le respondo lo mismo, cambia y tu vida cambiará, a lo que en el 99% de las personas me hacen la misma pregunta ¿Y por qué tengo yo que cambiar, si son los otros los culpables?. A lo que invariablemente explico siempre lo mismo, empiezo a pensar que no se explicarme o que a la gente le da igual o que quizás yo sea la incordia personificada, o todo a la misma vez. Ahora lo voy a explicar desde la parte negativa, a ver si se entiende mejor. De ser eficaces los métodos de justicia al 100% no habría ningún delincuente en las calles, de ser eficaces las religiones, no habría guerras, de ser eficaz el deseo de paz de los gobiernos no habría nadie que fabricara armas, de ser cierto que todos somos personas, nadie maltrataría a nadie, de ser ciertas las promesas todas serian cumplidas...y un infinito de casos y cosas más. Y es que nada es eficaz si nosotros no lo somos con nosotros mismos, la peor de las mentiras es la que nos hacemos a nivel personal, suele ser esa mentira de son los otros que son malos, incompetentes, falsos e inhumanos. Si yo cuento una mentira, no puedo esperar que me hablen con la verdad, si no soy capaz de ser considerada con los otros, no puedo esperar consideración ajena, y así es el resto. Nos otorgamos el derecho de exigir de los demás lo que no somos capaces de hacer ni siquiera por nosotros mismos, y luego vamos criticando y vapuleando a quienes consideramos los verdugos de nuestras desgracias, es inquietante que haya tanto descontento en la especie humana y tan poco agradecimiento solo por el hecho de tener la posibilidad de elegir una vida buena o mala según nuestros criterios, nadie nos obliga a sentirnos desgraciados ni tampoco a ser más humanos menos protestones y más honestos, la fuerza no es algo ilusorio ni mitológico, todos poseemos una fuerza interna para salir adelante el como la usemos es responsabilidad nuestra no del mundo y sus habitantes. Cambiarse a si mismo empieza por ser honesto y leal hacia uno mismo, es el principio, lo más difícil, pocos lo hacen, pocos lo intentan, pocos son los que gozan de una fuerza interior suficientemente grande como para cambiar el mundo que les rodea con amor, empatía y comprensión, y al ser tan pocos el mundo va girando entre mentiras, veleidades e ilusiones vanas nunca vividas. Sinceramente es muy lamentable que por no hacer un mínimo esfuerzo durante unas semanas, haya tanta angustia, sufrimiento, decepciones y desgracias en un mundo en el que hay verdaderos tesoros escondidos en el fondo de nuestro ser.